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Mons. Urbanc: “Esta Asamblea nos ayudará a renovarnos, con el aporte de todos, en la tarea misionera permanente”

Con la presencia de delegados de los Decanatos Capital, Centro, Este y Oeste del territorio diocesano, el sábado 8 de octubre comenzó la Asamblea Diocesana realizada con el objetivo de planificar la vida de la Iglesia catamarqueña hasta el 2020, en que celebraremos el Año Jubilar con motivo de los 400 años del hallazgo de la Imagen de Nuestra Madre del Valle. La misma se extenderá hasta el domingo 9, en que se conocerán las conclusiones del trabajo realizado durante las dos jornadas.
Se trata de una instancia clave de colaboración con el gobierno de la Diócesis, ejercido por el Obispo Diocesano, quien la convoca, bajo el lema “Construyamos con María una Iglesia Misionera”, en el marco de la Misión Diocesana Permanente.
El escenario para el desarrollo de los diferentes momentos de esta importante convocatoria son las dependencias de la Universidad Nacional de Catamarca, donde se concentraron alrededor de 500 participantes, entre ellos representantes de las 28 parroquias, movimientos, instituciones, colegios confesionales y públicos, religiosos y sacerdotes, entre otros sectores de la vida eclesial.
La apertura se concretó con la Santa Misa, presidida por Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por el Vicario Episcopal de Pastoral, Pbro. José Antonio Díaz, el Decano de Capital, Pbro. Salvador Armengol Acevedo, y numerosos sacerdotes del clero de Catamarca.
En el inicio de su homilía, el Obispo indicó que “esta Asamblea tendrá una dimensión reflexivo-celebrativa que ayudará a renovarnos, con el aporte de todos, en la tarea misionera permanente, que iniciamos bajo la protección de la Virgen del Valle”.
Asimismo, especificó que “a lo largo de estas dos jornadas tendremos que considerar qué conversión necesitamos vivir cada uno, desde lo personal, eclesial, pastoral y social, y dilucidar cuáles son las estructuras que nosotros estamos viendo en nuestra vida personal, social, pastoral, diocesana, parroquial, de movimientos, congregaciones, etc., que tienen que ser renovadas para ser fieles a los documentos de la Iglesia, después del Concilio Vaticano II, convocado por el Beato Juan XXIII, quien dijo que necesitamos ‘abrir las ventanas para que entre aire fresco en la Iglesia’: esto fue hace casi 50 años. De allí que, necesitamos ver si estamos respondiendo adecuadamente a los desafíos actuales”.
Hacia una pastoral más planeada
En otro tramo de su predicación, Mons. Urbanc destacó que “este impulso misionero no es algo meramente externo, una emoción del momento, un entusiasmo pasajero. Es un verdadero don del Espíritu que moviliza y transforma todas las dimensiones de la propia existencia. Por ello, hemos de habituarnos a una pastoral más planeada, más programada y de procesos. Todos tenemos que sentirnos protagonistas en esta asamblea, no sólo para aprender y escuchar sino que para reflexionar juntos y hacer propuestas concretas de acción”.
”Como padre obispo confío en la colaboración de ustedes, queridos laicos, sacerdotes y consagrados y deseo acompañarlos, parafraseando a San Agustín: ‘No les pido que pongan su esperanza en mí, sino que pongan su esperanza en Dios conmigo’”.
Dirigiéndose a los laicos, expresó: “Ustedes son la mayor parte del Pueblo de Dios: están inmersos en el mundo, pero sin ser del mundo. Su vocación específica tiende a ordenar las realidades temporales según la voluntad de Dios, en el vasto campo de la cultura, de la vida económica y social y de la acción política, mostrando su pertenencia a Cristo en la realidad en que viven y trabajan. No pocos en nuestra sociedad perciben el desajuste entre el poder público -sea local, regional, nacional- y la sociedad. La ciudadanía, en general, no se siente interpretada ni representada”.
“La eficacia ‘social’ de la acción del laico en el mundo está, ante todo, condicionada por su santidad. La cual no consiste en una piedad sentimental o en la realización de algunas prácticas religiosas, sino que depende de una fe profunda y viva, de una auténtica esperanza cristiana y de una caridad que sea capaz de hacer comprender ‘desde adentro’ los problemas de la sociedad, que ayude a resolverlos según la justicia y que alimente la generosidad indispensable para que el amor al prójimo se transforme en obras concretas dirigidas a transformar la sociedad respetando a cada ser humano desde su concepción hasta su muerte natural. La santidad significa capacidad y empeño de vivir de la Gracia”.
Exposiciones
Finalizada la celebración eucarística, los presentes compartieron la conferencia en video del Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, quien fuera enviado por el Papa Benedicto XVI a nuestra ciudad, el año pasado, para presidir los actos por el Centenario de la Diócesis. La disertación versó sobre la conversión pastoral.
Posteriormente, un equipo de técnicos de la delegación local del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, coordinados por la Lic, Liliana Alvarez, brindaron un panorama sobre la realidad social de Catamarca; en tanto que luego, la Dra. Ana Verna ofreció un resumen del camino recorrido hasta ahora como Diócesis; dando paso a la síntesis de la Consulta al Pueblo de Dios, llevada a cabo previamente para aportar a la reflexión de los asambleístas, que abarcó cuatro ejes: evangelización, catequesis, liturgia y caridad. La exposición estuvo a cargo del Pbro. José Antonio Díaz y de Elisa Medina.
Por la tarde, se llevarán a cabo los trabajos en grupo, a los que seguirá un momento de oración y luego se expresará la alegría del encuentro con un acto cultural.


Programa para el domingo 8 de octubre

7:00 Desayuno en el Peregrino
8:00 Oración de la mañana
8:30 Trabajos grupales
13:00 Almuerzo
14:00 Animación
15:00 Plenario- Votaciones
17:00 Café
17:30 Plenario- Votaciones
19:30 Cierre
20:00 Procesión con antorchas
21:00 Misa clausura